EL LIDERAZGO EDUCATIVO

Hasta el momento, quizás este es uno de los temas que más me ha gustado.

La información era mucho y muy densa, y había mucho sobre lo que recapacitar.

Desde mi punto de vista, es erróneo querer comparar la figura de un director de un centro público con la figura de un director en cualquier empresa privado u otro ámbito. Naturalmente los directores tienen siempre un papel de liderazgo, pero las herramientas para ejercer ese liderazgo son tan diferentes, que es difícil que los trabajo sean similares.

Por eso he centrado mis esfuerzos en entender sobre todo los ámbitos de trabajo de un director educativo y creo que he llegado a la conclusión de que son principalmente 3:

  • Administrativo
  • Pedagógico
  • Personal/humano

En el primero, el Administrativo, la labor del director, es asegurarse que las labores de dirección administrativa se llevan a cabo correctamente con los principios de rigurosidad, orden, transparencia y eficacia. Para realizar esta labor que es enorme, es fundamental la ayuda del secretario del centro y del personal de administración. Es un trabajo importante, pero poco creativo, en el que es importante saber delegar, porque consume mucho tiempo y energía. Hemos hablado de que gastar tiempo (que es algo muy valioso) sin que sea necesario o productivo lleva al estrés. La experiencia y un buen equipo te ayudan a evitar muchos dolores de cabeza.

El segundo ámbito es el pedagógico. Desde mi punto de vista este ámbito de trabajo es muy importante, pero es también el más difícil de llevar a cabo. En los materiales complementarios del curso se nos ha dado mucha información de diferentes estudios que ponen de manifiesto la situación particular de los centros públicos españoles, donde los directores tienen muy poca capacidad de intervenir en los procesos de Enseñanza-Aprendizaje. El aula es un lugar sagrado del profesor con poca injerencia del exterior.

De todas formas, y a pesar de las dificultades, es competencia del director fomentar y alentar cualquier proyecto que lleve a un cambio de esa cultura profesional tan individualista del profesor de secundaria. Será una tarea del director y de su equipo hacer un análisis de la situación real de su centro, para establecer así las prioridades y necesidades de cambio más importantes y urgentes, elaborando un plan de acción.

Ese plan de acción tiene que se desarrollado por un equipo, y ahí es donde es importante el liderazgo. El director debe de crear esos equipos y repartir los roles, para que todo el mundo se involucre y tenga claro cuál es su trabajo, su parte.

Es necesario establecer unas metas. Tener todos claro qué es lo que pretendemos lograr y que esas metas se hayan acordado en consenso con todos los integrantes del equipo de trabajo.

Al mismo tiempo es importante elaborar una red de contacto con el entorno, desde padres, administraciones, empresas…

Se pueden hacer muchos equipos, con proyectos diferentes, centrados en ámbitos de trabajo diferentes.

Por último, pero no menos importante es evaluar contantemente y crear la posibilidad de ir retocando y rehaciendo el proyecto.

Cualquier trabajo sin evaluación no está completo.

El último ámbito de trabajo de un director, y no por ello menos importante, es el ámbito de las relaciones humanas. Lo más emocionante de un director es que trabaja con personas (alumnos, profesores, personal administrativo, personal laboral, conserjes…). Hay que estar al servicio de todos ellos con el fin de mejorar su “rendimiento”. Queremos que nuestros alumnos aprendan más y mejor, pero para ello necesitamos unos profesores que enseñen también mejor que a su vez necesitan que su trabajo discurra de forma tranquila.

Ese será nuestro trabajo, intentar que todas estas cosas cuadren y funcionen sin problema.

En necesario evitar los conflictos, motivar a todos (alumnos y profesores, e incluso al personal de conserjería y administrativo). Cuando la gente trabaja contenta lo hace mucho mejor y con más eficacia.

Quizás sea en este ámbito donde comparando con la empresa los directores lo tengan más difícil, porque es difícil poder motivar a tus trabajadores si en tu mano no está la posibilidad de mejorar sus condiciones de trabajo (sueldo, vacaciones, horario, espacios, ….) pero siempre queda el reconocimiento y la satisfacción de un trabajo que bien hecho “cambia el futuro”.

Motivar al profesorado; Ser profesor debería de ser “vocacional” y agarrándonos a eso, buscaremos satisfacer ese anhelo de los profesores de ser motores de cambio en las vidas de sus alumnos.

Motivar al personal administrativo y personal laboral; todavía más complicado, pero es importante hacerles parte del centro. Hacerles ver que ellos también son importantes en ese objetivo común que tenemos todos de mejorar la educación y la formación de nuestros alumnos.

Motivar a los alumnos; Sin emoción no hay aprendizaje. Necesitamos seguir emocionando todos los días a nuestros alumnos. Que les siga gustando venir a la escuela. Es seguramente una de las etapas más importantes de sus vidas y nosotros tenemos que hacer que sea “imborrable” con buenas experiencias y llenas de calidad.

Es nuestro trabajo crear un clima en el centro donde todos/as queramos venir a desarrollar nuestro trabajo (cada uno el suyo). Lo mejor que sepamos y podamos, desde el director, los profesores, los administrativos, los conserjes, el personal de limpieza y por supuesto, LOS ALUMNOS.

Este sería mi resumen de la visión que tengo de la escuela y la importancia de un buen líder para guiar un proyecto así.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuestionario para padres; Viabilidad del proyecto "A clase en bici".